domingo, 25 de julio de 2010

COMIENDO AVELLANAS VERDES EN LA TRIANERA VELÁ DE SANTA ANA



Anoche cumplí con el rito que llevo practicando desde hace cuarenta años. Consiste en ir a Triana, pasearse por la calle Betis, oler a sardinas asadas, comprarse una bolsita de avellanas verdes (este año 2,50 € unidad), bajar la rampa para acercarse al Guadalquivir, buscar un asiento apropiado frente al barco donde jóvenes se afanan en conseguir la cucaña, verlos deslizarse por la viga huntada de cebo, mientras con tranquilidad se mondan, una a una, las avellanas verdes compradas. Es algo barato, relajante y delicioso para el paladar y los sentidos.
La vista se recrea con el puente trianero engalanado, con la “acera de frente” donde la plaza de toros de La Maestranza o la Torre del Oro se encuentran con la Giralda al fondo; al olfato llega la historia marinera del lugar, envuelta en aguas no límpidas pero sí llenas de sortilegios; el paladar goza con las avellanas traídas del norte de España; un barco con turistas pasa de vez en cuando; si se pega la oreja pueden oírse hablar a gentes que vuelven a su barrio en estas fechas sólo para estar en “su velá”, aunque desde años vivan en otras zonas de Sevilla. No es extraño ver a personas con camisetas reclamando el “soberanismo trianero”. En sus letreros dicen: “República Independiente de Triana”, o “Triana no es Sevilla”. No se sabe si es de guasa o de verdad, pero el sentimiento trianero es muy suyo.

En medio de este ambiente castizo y popular declina la tarde, los jóvenes cucañeros no competirán hoy más y se vuelven nadando para salir del agua cerca de la rampa. Se acabó por este año la sentada del ritual, luego hay que regresar a la calle Betis, ver las casetas de peñas, partidos políticos o hermandades, ir hasta el puesto de buñuelos con azucar, comprar uno a un euro la pieza, saborearlo con deleite bajo la estatua del torero Belmonte, y seguidamente subir al Altozano para ver el escenario antes de atravesar el puente para volver al centro de la ciudad, pero antes hay oportunidad de refrescarse con un tinto de verano que ofrece gratuitamente una marca de gaseosa.

Tenía 26 años cuando contraje matrimonio en mi pueblo el 25 de julio de 1970, después con mi esposa vine a pasar la noche de bodas en mi piso sevillano, pero antes de acostarnos nos fuimos a Triana, compramos avellanas verdes, bailamos en la discoteca EL Dragón Rojo entonces existente y después nos fuimos a consumar el matrimonio. Ese día nació el rito que anoche reviví, aunque las cosas hayan cambiado y tenga que ir yo solo a cumplirlo. La felicidad es huidiza, pero a veces se encuentra en las pequeñas cosas, o cumiendo avellanas verdes mientras a la par se saborea a Triana.

sábado, 10 de julio de 2010

¿ES LA FERIA DE ABRIL UNA ATÁVICA CONMEMORACIÓN DE LA REFUNDACION DE SEVILLA POR JULIO CÉSAR?


Hoy leo en la prensa que el Ayuntamiento de Sevilla ha cerrado el plazo para presentar propuestas de la portada de la Feria de Abril del próximo año 2011.
En mi anterior entrada a este blog, decía que Julio César, tras vencer en la batalla de Munda a los pompeyanos, pudo refundar, en abril del año 45 aC, la antigua Híspalis, hoy Sevilla, con el nombre de Julia Rómula.
Como no se puede demostrar fehacientemente, he elaborado la hipótesis de la fundación basándome en intuiciones propias y en la fecha de la carta enviada desde Híspalis por Julio César a Cicerón para darle el pésame por la muerte de su hija. Carta luego publicada por tan célebre orador romano en uno de sus libros epistolares.
Relacionando ambas cosas, se me ha ocurrido la idea (las ideas no las controlamos, se presentan cuando quieren y la noticia del periódico tiró de lo demás) de que la Feria de Abril de Sevilla pudiera ser una atávica conmemoración de la fundación de la ciudad en abril del año 45 aC., por celebrase dicha feria precisamente en el mes que pudo tener lugar tan importante acontecimiento.
¿Por qué fue precisamente abril, y no otro, el mes escogido para celebrar un gran festejo en la ciudad, cuando desde el siglo XIII ya se tenía en septiembre la Feria de San Miguel?
Quizá Ybarra y Bonaplata, al elaborar su propuesta en 1846 (es curioso señalar la coincidencia entre años 45 y 46), tuvieron en cuenta que la primavera es la estación más adecuada debido a las altas temperaturas del verano en Sevilla. Pero todos sabemos la inestabilidad atmosférica de ese mes, debiéndose a veces cambiar farolillos por estropearlos la lluvia. Quizá hubo algo más, algo inexplicable y sutil, adobado en el aire durante siglos, hasta que la causalidad y no la casualidad lo hizo revivir de nuevo cuando 1847 Sevilla se acercaba a sus dos mil años de existencia
El mito platónico del eterno retorno pudiera explicar esa idea. Sobre él se puede lee en Geogle:

En el "eterno retorno", como en una visión lineal del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin... que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se vuelven a repetir en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación.

Según Einstein: "La mente Intuitiva es un regalo Sagrado y la mente racional una sirviente fiel. Hemos creado una Sociedad que honra a los sirvientes y que ha olvidado los regalos."

Quienes nos movemos entre libros y la escritura y disponemos del "regalo Sagrado" de las intuiciones, debemos aportar hipótesis de trabajo para los asuntos que nos interesa divulgar.
En ese sentido, esta puede ser una de esas hipótesis, quizá influida por la cita de Einstein antes reseñada.
Con ella deseo aportar datos o sugerencias novedosas sobre asuntos tan interesantes para Sevilla como pueden ser, cuando, dónde y por qué fue fundada.
Ni afirmo ni niego que lo aportado sea cierto, pero el hecho mismo de exponerlo y sacarlo a la luz ya es una aportación por si misma.
Quizá la imagen de Julio César debiera estar en algunas de las portadas de las próximas Ferias de Abril sevillanas.
De momento, he elaborado una que se refleja en la imagen adjunta.
Lo hago precisamente hoy, cuando se cierra el plazo para presentar proyectos de portadas para la Feria del 2011

miércoles, 23 de junio de 2010

MIS POSIBLES ORÍGENES MÍTICOS Y MI NOMBRAMIENTO COMO SOCIO DE HONOR DEL ATENEO POPULAR: UN BESO QUE ME DA SEVILLA



Tengo declarado en algunos de mis libros que Sevilla es mi ciudad-novia.
Comencé a enamorarme de ella siendo niño, cuando en mi pueblo oía unas charlas radiofónicas que Santiago Montoto de Sedas hacía en Radio Sevilla. Entonces se inoculó un germen en mi interior que me hizo desear vivir en esta ciudad.
En 1961, teniendo 17 años, conseguí mis deseos de venirme a Sevilla. Desde entonces no me separé de ella. Aquí tuve descendencia, prosperé con mi trabajo y escribí todos mis libros publicados e inéditos.
Al llegar tuve la suerte de alojarme en la antigua Casa de la Contratación de Indias, cerca de la Puerta Jerez, y de que junto a mi litera hubiese un ventanuco, que aún existe, desde donde todos los días podía ver el Patio de la Montería del Alcázar sevillano, con sus buganvillas en flor, con sus piedras milenarias, con sus yeserías… Eso fue algo mágico que me hizo enamorarme definitivamente de Sevilla.
A veces me he preguntado por qué me ocurrió ese enamoramiento. Siempre es bueno preguntarse de dónde venimos y a donde vamos. Después de mucho pensar, mis intuiciones me dicen que viene de dejos, que mis querencias por la antigua Híspalis y su barrio de la Puerta Carmona se remontan al año 45 aC. cuando Julio César recibió del oráculo hispalense la orden de que debía matar a un hijo suyo, llamado Cayo Mundensis, si quería refundar aquí, con el nombre de Julia Rómula, una ciudad hermosa y próspera.
Julio César aceptó el reto. Iba a degollar a su amado vástago Cayo que había tenido con la tierra de Munda, pero su lugarteniente, llamado Bogud, sustituyó al hijo de César, tapándolo con una túnica, por otro propio llamado Baeto. El suceso ocurrió junto a la Puerta Carmona, donde se puso un monolito, llamado “Piedra Julia Rómula”, sobre la cual cayó la sangre del degollado joven Baeto, en cuyo nombre Andalucía comenzó a llamarse La Bética, en lugar de Turdetania.
Hay una prueba de que Julio César estaba en Híspalis el 27 abril del año 45 aC., fecha de la fundación, porque desde aquí escibrió una carta a Cicerón y éste la publico después en sus libros.
De esta forma Baeto fue sacrificado, en vez de Cayo Mundensis, para que César refundara Hispalis y la ciudad se convirtiera, gracias a aquel sacrificio y por deseos de los dioses, en la espléndida urbe que hoy conocemos.
Cayo Mundensis regresó, en secreto, sano y salvo a Munda. Alli vivió y se reencarnó muchas veces hasta llegar a la época actual que, según mis intuiciones, lo hizo en mí. Por tanto, de ser eso cierto, yo sería descendiente de Julio César y de Munda, lo cual explicaría mis conocimientos sobre lo ocurrido en la célebre batalla allí ocurrida el 17 de marzo del año 45 aC.
Explicaría también mi afán por escribir la epopeya mitologíca de Andalucia, así como mis querencias hacia la zona de la Puerta Carmona donde Cayo Mundense fue salvado.
Y por supuesto explicaría por qué quise vivir siempre en Sevilla, mi amor por ella y mis deseos de engrandecerla escribiendo sobre su historia y sus leyendas.
Todo esto puede parecer fantasioso e incluso risible para algunos, pero son intuiciones afianzadas a través del tiempo y no las digo por primera vez.
En mi libro Los Idus de Munda, publicado en 1984, ya atisbé el asunto, y en mi otro libro titulado El Corazón de Sevilla (2005) narré la historia de mis orígenes míticos.
La clave para conocerlos me la dio Alonso Morgado, quien en un texto escrito en 1587 describe lo que en abril del 45 aC. el oráculo impuso a Julio César, en una ciudad pompeyana como era entonces Híspalis
Seguramente Cayo Mundensi fue aficionado a escribir, virtud heredada de su padre. Como tal tendría fácil acceso a archivos milenarios, hoy desaparecidos, relacionados con las tribus habitantes del actual sur español y portugués, territorio que ocupó el reino de Tartessos. Los datos e historias que leyó, se imprimieton en sus genes, estuvieron ocultos hasta que, haciendo válidas las teorías del filósofo e historiador norteamericano Mercia Eliade, se dieron las circuntancias para que yo pudiera verter aquellos datos en mi novela La Andaluciada, cuya segunda parte escribo ahora y yo mismo me asombro de cuanto contiene el primer borrador escrito en los años ochenta del pasado siglo. ¿De donde obtuve tantos nombres integrados en numerosas genealogías, o cómo supe detalles asombrosos sobre antiguos príncipes y reyes anadaluces? La respuesta sólo la encuntro en que fui escogido para revelarlos en este siglo XXI, tal vez en el año 2012, coincidiendo con lo previsto en las profesías mayas, tras sufrir numerosos parones a lo largo de los últimos treinta años.
Mi amiga, la escritora hispano-venezolana Lídice Pepper dice que tengo cabeza de romano. Un día la llevé para que viera los mundenses Llanos de Vanda, donde tuvo lugar la batalla que daría a César el control del mundo romano, cuyas tropas vencedoras ayudaron a reconstruir las murallas híspalenses.
Cuento todo esto, porque hoy 23 de junio de 2010 (2055 años después de lo ocurrido a Cayo Mundemsis) me han nombrado Socio de Honor del Ateneo Popular de Sevilla. Es el primer reconocimiento que recibo en mi ciudad-novia y por tanto también significa un beso que ella me da.
Espero que algún día (lo digo sin falsas modestias) me dé muchos más besos nombrándome hijo adoptivo, poniendo mi nombre en el callejero sevillano y todo lo que quiera ofrecerme será bien recibido.
Es mi ciudad-novia y sus besos en forma de reconocimientos saben a gloria.

miércoles, 26 de mayo de 2010

LA GRATA EXPERIENCIA DE PRESENTAR UN LIBRO


Para quienes practicamos la escritura, el acto de presentar alguno de nuestros libros es uno de las mejores satisfacciones que podemos vivir.

Atrás quedaron los enormes esfuerzos que supone buscar datos, seleccionarlos, pasar horas interminables delante del ordenador para escribir lo mejor posible, las incertidumbres del repaso del texto, los contactos con editoriales, la firma del contrato de edición, la corrección de pruebas de imprenta, las preocupaciones por ver cómo quedó el libro impreso y tantas otras vivencias que supone poner una obra a disposición de nuestros lectores.

Una vez editado el libro, tras haber sido distribuido en las librerías, hay que darlo a conocer con los mejores medios que se disponga.

Las grandes editoriales se gastan enormes sumas de dinero en promocionar los libros que editan: campañas de TV, viajes pagados a los autores a ciudades importantes para hacer ruedas de prensa, carteles lujosos situados en las mejores librerías y los centros comerciales… En cambio las pequeñas editoriales, deben valerse de otros recursos menos ambiciosos y procuran, en colaboración con el autor, hacer cuanto está en sus manos para que el libro publicado funcione en un mercado tan complicado y competitivo con el del libro.

Uno de los recursos empleados, tanto por las grandes editoriales como por las pequeñas, es organizar un acto importante para presentar la obra.

Para ello hay que elegir unos presentadores, algo que suele hacer el autor, y también disponer de un local apropiado.

Luego habrá que enviar invitaciones, procurar que los medios de comunicación se hagan eco del acto organizado y tantas otras acciones que sumadas al hecho de escribir y de publicar (con el consiguiente riesgo económico) y promoverlo, suponen muchísimas horas de trabajo, impagables, sobre todo para el autor.

He vivido esas experiencias muchas veces. Mis libros siempre se han presentado en lugares sevillanos espléndidos: La Casa de Pilatos, el salón del Circulo Mercantil, el salón de la Cámara de Comercio y sobre todo en la Iglesia de San Esteban, templo del siglo XIV, de estilo gótico mudéjar, al cual estoy muy vinculado por diversas razones, donde se conservan cuadros del pintor Zurbarán u otras obras de arte.

Ayer, día 25, acompañado de mis amigos, los escritores Emilio Carrillo y Nicolás Salas, y de mi editor José María Toro, contando además con la bienvenida del ejemplar sacerdote y entrañable amigo don José Robles Gómez y con la asistencia de numeroso publico que llenaba los bancos de madera alli existentes, presentamos mi nueva obra titulada SEVILLA EN LA HISTORIA Y LA LEYENDA.

Fue un hermoso acto que me hizo feliz y me compensó de los esfuerzos que durante varios años realicé para dar forma a mi nueva criatura literaria.

Los presentadores acertaron, en sus parlamentos, a situar adecuadamente al libro en el sitio que debe acogerlo el lector y el público tuvo la gentileza de ofrecerme la oportunidad de hablarle mientras les firmaba una buena cantidad de ejemplares.

Antes de la presentación en san Esteban, me hicieron entrevistas en una emisora de TV, otra de radio, me llamaron de las Agencias Europa Press y Efe, y mi nombre y el del libro fueron mencionados en la prensa sevillana.

Hoy, ya más tranquilo de esa pequeña vorágine, deseo dar la gracias a cuantas personas me han apoyado en este evento.

Tras vivir ayer tan gratas emociones, he vuelto a mi lugar de trabajo con una renovada ilusión y me he puesto de nuevo a escribir, como si nada hubiera ocurrido.

El libro presentado ayer ya forma parte de lo vivido y, como la vida sigue su curso, miro al futuro confiando en que los proyectos que tengo en mi mente vean la luz lo antes posible.

Ser escritor para mi es una vocación y ahora comenzaré un nuevo ciclo, de pasar horas y horas escribiendo, para cuando tenga terminado mi próximo libro volver a vivir semejantes emociones a las que ayer tuve.

martes, 11 de mayo de 2010

LA “ORDEN MENDICANTE” DE LOS ESCRITORES Y LA APARICIÓN DE MI NUEVO LIBRO: SEVILLA EN LA HISTORIA Y LA LEYENDA


El poeta mexicano y ultimo premio Cervantes, José Emilio Pacheco, dijo recientemente en Alcalá de Henares, delante de los Reyes de España, que los escritores pertenecemos a una “orden mendicante”. Estoy de acuerdo con esa apreciación.

Escribir un libro supone un fenomenal esfuerzo que los posibles lectores no tienen obligación de apreciar, pues sólo el resultado final les importa. Quien se mete en la aventura de escribir debe resignarse a soportar todos los inconvenientes de ejercer este oficio, que son muchos, pues un escritor se puede llevar dias, semanas, meses y a veces años pariendo un libro, sin que en muchos casos sepa si se va a publicar o si acabará en el famoso cajón que guarda lo escrito y luego postergado por diversas circunstancias.

Decia Larra que escribir en España no es llorar, es morir. En una web de Internet se puede leer: Rosa Chacel tuvo que pedir ayuda a su hijo. Gabriel Celaya pasó bastantes apuros en sus últimos años. Y estos escritores eran conocidos. La lista de quienes no lo son tanto es interminable. Algunos lo han pasado mejor por su situación social.

Existen, pues, muchos testimonios de las peripecias vividas por los creadores literarios. Uno, cuando escribe, sueña con publicar lo escrito, pues desea comunicarse con los demás y tener éxíto, pero cuando se termina de escribir una obra vienen las dificultades. Hay que encontrar un editor y luego vivir una serie de peripecias para dar a conocer el libro. En ambas circunstancias el escritor sufre, pues las editoriales suelen poner condiciones draconianas a los autores, después la ley del mercado se impone, los libreros tienen que vender y sitúan en sus mesas de novedades los libros que les hagan ganar dinero, algo lógico desde un punto de vista material, pero fulminantemente descorazonador para las autores poco conocidos.

He vivido en varias ocasiones tal situación y sólo mis libros sobre Sevilla lograron supervivir varios meses en esas mesas repletas de “flores de un dia”. Esto me hace pensar que debería dedicarme sólo a escribir sobre temas sevillanos, pero mi vocación literaria es una vocación con deseos de universalidad, lo prueban mis novelas La Andaluciada y La Mágica Pelliza de Carlos Marx, donde lo localista está envuelto en temas universales. Amo profundamente a Sevilla, pero no deseo que ella cope toda mi producción. Sin embargo, sólo tengo cierto éxito cuando es Sevilla la protagonista de mis libros. Mis novelas tiene buenas críticas, pero apenas se venden. Sueño con ser un escritor famoso sin conseguirlo. Ante tales diyuntivas, he decidido ser realista y no sufrir más por los resultados económicos de mis obras.

Tengo claro que escribir para mi es algo esencial. Desde niño he querido ser escritor y he luchado y lucho a diario por superarme, sabiendo de antemano que no dispongo de armas suficientes para vencer en esta batalla constante conmigo mismo y con las circunstancias que me rodean.

No me siento valorado, a veces se me discrimina en ciertos ámbitos literarios, donde tantos buenos amigos tengo. Sin embargo, debo comprender que otros escritores son más importantes que yo, por eso los tienen en cuenta, y por tanto debo seguir luchando hasta el final de mis días para que como decía el poeta Blas de Otero: “Si me muero, que sepan que he vivido”.

Dispongo de una gran imaginación y mi eterno deseo por aprender lo adopté de mi admirado Jorge Luis Borges, universalista nato. Además, tengo mucha fuerza de voluntad y pongo todas mis energías cuando me empeño en algo. Estas son las bases para construir mi edificio literario.

Fruto de ellas es mi nuevo libro, titulado SEVILLA EN LA HISTORIA Y LA LEYENDA (pulse para ver reseña y fotografía), donde de nuevo mi ciudad-novia aparece como protagonista en los 44 capítulos que contiene. Lo ha editado Guadalturia y se presentará el próximo día 25 de mayo, martes, a las 20,30 horas, en la sevillana iglesia de San Esteban, calle san Esteban 7, acompañándome como presentadores mis amigos Emilio Carrillo y Nicolás Salas. Esta obra se lee con facilidad, es muy amena por su contenido, tiene muchas imágenes y espero guste a mis lectores y especialmente a todos los sevillanos, que son sus principales destinatarios. Desde aquí invito a los lectores y las lectoras de este blog a que asistan a esa presentación. Allí habrá ejemplares y podré dedicárselos.

Mientras tanto, sigo escribiendo la segunda parte de LA ANDALUCIADA. Es un proyecto absorbente y muy complejo de estructurar al tener que esgrimir unos cinco mil nombres de lugares, dioses, faunos, gigantes, etc. Y todo eso lo hago guiado por la utopía de intentar que Andalucía tenga escrita una epopeya. No soy Homero, quien dio identidad al pueblo griego con La Odisea y La Iliada, ni tampoco Virgilio que con su Eneida (salvada in extremis por César Augusto, pues iba a ser destruida por su autor) fundamentó literariamente a la Roma de los césares, pero nadie en España se ha atrevido a emprender un proyecto literario semejante al mío, a pesar de situarse aquí mitos antiguos muy importantes.

Me gustaría que LA ANDALUCIADA me diera la gloria y el triunfo, pero sé que no será así y mi pertenencia a la “orden mendicante” de los escritores no famosos me debe poner los pies sobre la tierra para no soñar con cuentos de lecheras, ni despeñarme desde las cumbres del desencanto.

De momento mi libro SEVILLA EN LA HISTORIA Y LA LEYENDA significa el presente más inmediato. Luego ya se verá.

domingo, 18 de abril de 2010

DIVORCIOS, SEXUALIDAD Y NUEVAS FORMAS DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES



Atrás quedaron los años en los que las personas mayores se convertían en sujetos pasivos de la sociedad, cuando tras mantener una vida activa dedicada al trabajo y cuidar de la familia se encerraban en sus hogares, o en deprimentes asilos.


Ese modelo de supervivencia, propio de países subdesarrollados, se mantuvo hasta hace pocos años en España. Fue la generación nacida en los años cuarenta del pasado siglo, cuyas edades rondan ahora por encima de sesenta años, la gran beneficiaria de los cambios positivos experimentados en nuestro país por las personas mayores. Residencias especializadas en cuidados geriátricos, donde hay atención sanitaria permanente o atenciones apropiadas; viajes subvencionados por el Inserso, que permiten pasar temporadas de vacaciones a bajo coste en zonas turísticas antes reservadas a los potentados; talleres de actividades diversas organizadas en los distritos municipales por los Ayuntamientos, donde los mayores desarrollan su creatividad, aprenden diversas materias, estudian idiomas o se relacionan con personas de su entorno; centros de día que sirven de lugares de encuentros o desarrollar actividades lúdicas o formativas, entre ellas el aprendizaje de la informática; cursos impartidos en las Aulas de la Tercera Edad para quienes en su juventud no pusieron ir a la Universidad y aspiran a elevar sus conocimientos, son algunas, entre otras muchas, de las opciones que hoy en día la personas mayores pueden escoger para incrementar su nivel de vida o sentirse más a gusto consigo mismas.


Pero si disponer de esas oportunidades ha producido cambios positivos en estas personas, paralelamente han ido cambiando sus mentalidades y sus relaciones sexuales o afectivas. El viejo tópico de que practicar el sexo está sólo reservado a los jóvenes, va dando paso a comprobaciones estadísticas que demuestran que la llamada tercera edad puede mantener relaciones sexuales durante toda su vida. Quizás mermadas por la biología, con menos asiduidad, pero sin disminuir la pasión ni los deseos de placer. Se han superado tabúes, teniendo incluso a su disposición, si hiciera falta, medicamentos como la Viagra, Aunque esta sea una opción última, sólo escogida en edades muy avanzadas, pues se puede llevar una vida sana y no necesitar remedios artificiales.


Otro cambio espectacular se ha producido en las relaciones entre parejas. Antes las mujeres estaban sujetas a sus maridos de por vida, tanto física como económicamente. La Ley, hasta los años ochenta, las privaba de derechos, incluso para vender o administrar sus propios bienes heredados. Eso cambió radicalmente con la llegada de la democracia. Hoy las mujeres se han emancipado, ejercen sus libertades personales y no permiten imposiciones ni vivir sojuzgadas a sus parejas. Como consecuencia, los divorcios y separaciones entre personas mayores han crecido de forma espectacular. El siguiente artículo, publicado por el Diario de Sevilla, así lo pone de manifiesto:


Muchos se casaron jóvenes y por la Iglesia -ellas de blanco inmaculado-, convencidos, entonces, de que era para toda la vida. Hoy, superados los 60, le han perdido el miedo al divorcio, y prueba de ello es que, en los últimos años, no han parado de crecer las rupturas matrimoniales entre los que ya están jubilados.


Según datos -los últimos al respecto- en poder del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2008 los divorcios y separaciones de parejas en las que ambos cónyuges tenían más de 60 años de edad fueron 5.338, frente a los 3.868 de 2005, cuando entró en vigor el llamado "divorcio exprés".

Puerto Gómez, trabajadora social y vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, recuerda que las estadísticas del Inserso hablan de un 4% de hombres y mujeres que, superados los 60 y después de décadas de vida en pareja, deciden poner fin a su matrimonio. "Se separan los hijos y se están separando también sus padres", afirma Juan Luis Rubio Azcue, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados. "Siempre ha habido casos, pero sí es verdad que se han incrementado en los últimos años. Se ha perdido el miedo, porque los mayores también se han dado cuenta de que un divorcio es algo normal".

Luis Zarraluqui, presidente de uno de los bufetes de abogados de familia más prestigiosos y más antiguos de España, confirma, desde su dilatada experiencia, que ese temor se ha debilitado en una generación de españoles que fue educada en el "contigo pan y cebolla" para siempre y que pasó por la vicaría en un momento en el que el divorcio era pecado y estaba prohibido por las leyes. "Cuando el divorcio se aprobó en España, hace unos treinta años, era algo exótico. Ahora está a la orden del día, ha penetrado fuertemente en la sociedad española. ¿Quién no tiene un divorciado en su entorno? Todos nos hemos acostumbrado a ello. Los mayores también, y le han perdido el miedo a lo desconocido", reflexiona Zarraluqui.
María Luisa Pérez Caballero, coordinadora del Centro de Apoyo a la Familia Mariam Suárez, una iniciativa de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, abunda en esa misma idea. "Por común, ya no se vive de una forma tan traumática. Hemos entrado en la cultura del divorcio", afirma.

Muchas son las causas que explican el aumento de las rupturas matrimoniales entre los españoles de más edad, pero hay coincidencia en señalar, entre las principales, la mayor esperanza de vida -superar los ochenta ya no es una rareza- y una conciencia creciente en las mujeres de que es posible liberarse de un marido mezquino y, en algunos
casos, maltratador.

"Para muchas mujeres, pasados los sesenta, el divorcio es una opción de libertad, de vivir en paz, sin sobresaltos, sin tener que soportar situaciones de obediencia ciega en la última etapa de la vida", destaca Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas. Son precisamente las mujeres las que, en líneas generales, "en ésta y en otras edades", suelen tomar la iniciativa, observa Luis Zarraluqui. "Son más valientes", insiste.

María Luisa Pérez Caballero también lo cree así. "A nuestra sede -afirma- suelen venir más mujeres que hombres en demanda de información, cuando los conflictos de pareja que han estado latentes durante años se agudizan", casi siempre tras la jubilación del marido. "La jubilación del hombre, normal o anticipada, es un enemigo declarado de la convivencia de la pareja", apunta el abogado Zarraluqui. "Es un momento difícil para muchos hombres, en el que da comienzo una nueva etapa vital y en el que la desorientación puede ser total", comenta Juan Luis Rubio Azcue, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados.

Un "exceso de convivencia" puede acentuar "lo que viene fallando desde hace tiempo", recalca Rubio Azcue. "Lo mismo pasa en las vacaciones de verano; en septiembre, siempre aumentan las demandas de divorcio", agrega.

"A partir de la jubilación del marido -interviene María Dolores Ortiz, psicóloga especializada en gerontología- se produce una importante reestructuración de roles en la pareja, que puede superarse si los vínculos son sólidos, aunque también puede derivar en situaciones de conflicto. Unas veces deriva en una segunda luna de miel y otras en un auténtico calvario".

Ana María Pérez del Campo habla, además, de la resistencia de muchos hombres a "aceptar la vejez, lo que les impulsa a demostrarse a sí mismos que son todavía capaces de conquistar" a mujeres más jóvenes. Son hombres que no quieren ni oír hablar de jugar a la petanca y que, con la ayuda de una píldora de color azul, tampoco renuncian a los placeres del sexo.

Para la vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Puerto Gómez, la influencia negativa de la jubilación "es un mito". "Si durante la vida laboral -comenta- el hombre no ha cultivado otras cuestiones importantes, como el ocio, los amigos, las relaciones familiares, de pareja..., si no se ha preparado para la nueva situación, es fácil que se produzcan alteraciones de ánimo que deriven en conflictos. Pero no necesariamente".

En general, hay una opinión coincidente en reconocer que las mujeres afrontan mejor que los hombres su nueva situación de separadas o divorciadas, y son excepcionales las que buscan una nueva pareja. "Rehacer la vida a esa edad, no nos engañemos, es muy difícil, para ellos y para ellas", opina Luis Zarraluqui. "Una ruptura, en cualquier edad, es siempre traumática, su superación depende de la actitud de las partes y de su madurez emocional. Las mujeres pueden tener un problema añadido, el económico, pues, como casi todas las de esa generación, sólo han trabajado en el hogar", recuerda María Luisa Pérez Caballero.

En cualquier caso, para la mujer "suele ser una liberación" y, en función de los apoyos familiares y sociales que tengan, "no vivirán la nueva situación de soledad como una carga", insiste. "La soledad -apunta la psicóloga María Dolores Ortiz- no es mala en sí misma. No es lo mismo sentirse solo que vivir solo. La soledad también se puede vivir en pareja".

Aunque al mencionado centro de ayuda familiar de la Comunidad de Madrid han acudido, en demanda de información y consejo, algunos hijos que son conscientes de los problemas conyugales de sus padres, y que creen que lo mejor para ellos es divorciarse, lo normal, advierte el abogado Zarraluqui, es que "se asuma peor que en la infancia". "Los niños -dice- tienen una enorme capacidad de adaptación a las nuevas situaciones. A los adultos lo único que les preocupa es que la separación de sus padres les caiga encima, que repercuta en su apacible vida. El egoísmo del ser humano no tiene límites".

Para Juan Luis Rubio Azcue "lo triste", en cualquier caso de divorcio, "es que los hijos tomen partido por un progenitor en contra del otro. Es lo peor que puede hacer un hijo y lo peor que le puede ocurrir a un padre o una madre".


En definitiva, las personas mayores son hoy más libres y pueden controlar sus vidas sin tener parejas. Siempre es lamentable que se separen quienes un día compartieron el amor, pero ya no es un trauma vivir separados, ni se tiene miedo al qué dirán. Hemos perdido valores relacionados con la familia tradicional de antaño, pero la vida es así y hay que aceptarla tal como viene. Crearse muros fabricados a base de recuerdos del ayer no sirve para nada. Se hace preciso saltar cualquier obstáculo para encontrar nuevos amores,

nuevas ilusiones. Sobre todo cuando el tiempo apremia y cada vez quedan menos años para disfrutar de la existencia.

Ver video: Amor entre personas mayores (pulsar en la fecha de la imagen):


lunes, 29 de marzo de 2010

LA IGLESIA CATÓLICA, EL SEXO Y LOS ABUSOS DE RELIGIOSOS CATÓLICOS A MENORES.



Estos días los medios informativos nos hablan de los abusos a menores cometidos en diversos países —Irlanda, Alemania, Estados Unidos, Chile, entre otros—. Algo abominable, pues no hay nada más puro que un niño y su sonrisa. Hacer daño a esa pureza merece cortarle los huevos a quien lo haga. Como respuesta a tal situación, el Papa ha querido echar balones fuera, diciendo frases exculpatorias y en su última intervención pública desde su balcón en el Vaticano ni siquiera mencionó este asunto, habiendo quedado en ridículo al ser él tan conservador e integrista, tras haber ocupado esa especie de inquisición interna vaticana que es la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde demostró que no en vano procede de Munich, lugar donde se gestó gran parte de todo lo hitleriano.

Me pregunto si Ratzinger habrá practicado el sexo, pero por lógica debe haber sentido alguna vez el inmenso placer que produce. El mismo placer que ha llevado a sus acólitos sacerdotes al abuso de niños, añadiendo así la Iglesia católica otros episodios sexuales que nos recuerdan a los papas Borgias, o los cardenales que tenían queridas, o queridos, como puede verse en la serie de TVE Águila Roja, o en obras literarias diversas. La contradicción es vidente, pues por un lado la Iglesia católica anatemiza todo lo sexual, desde el uso del preservativo hasta los medicamentos anticonceptivos, y por otro en su seno se pervierten menores, o los curas se acuestan con quienes les apetece, como todo hijo de vecino, pues cuando el cuerpo pide sexo hay que dárselo y eso es irreprimible, al mismo tiempo que algo natural e integrante de la propia vida.

Para montar su paranoia antisexual, la Iglesia católica defiende la virginidad de Maria, siendo lógico e impensable que un varón sano como José el carpintero no tuviera relaciones en la cama con su mujer. Luego se monta en el poyo de obligar a miles de hombres y mujeres ha declararse castos de por vida y no permitirles casarse, cuando está demostrado, en los países anglosajones, que se puede ser un buen dirigente religioso y tener al mismo tiempo una familia.

La Iglesia se cree Dios mismo, tratando de decirnos lo que ella misma piensa, o reprimiendo conciencias a base de castigos que no sabemos si Dios aprueba, cuando ella de Dios no tiene nada, siendo sólo un caro intermediario de venta de la fe, y como tal intermediario se aprovecha de las circunstancias. Lo mejor para comprar lechugas es ir a la huerta donde se producen, pero como Dios está en todas partes ni siquiera tenemos que ir a sus templos para sentirlo cerca y hablarle, evitando que usureros nos cobren caro su mediación, como hacen los intermediarios al vendernos lechugas, por poner un ejemplo.

Al respecto, el Diario de Sevilla ha publicado el siguiente artículo, que afianza cuando decimos:

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RATZINGER DEMORÓ LA EXPULSIÓN DE UN SACERDOTE PEDERASTA POR "EL BIEN DE LA IGLESIA"

El abogado de las víctimas critica que le preocupara más "la reputación de la Iglesia que el bienestar de los niños".

El Papa Benedicto XVI demoró en 1985 la expulsión de Stephen Kiesle, sacerdote estadounidense, declarado culpable de un delito de pederastia, argumentando que era "por el bien de la Iglesia". El abogado de las víctimas, Jeff Anderson, considera que "lo que se demuestra es que el entonces cardenal Ratzinger, no sólo demoró la expulsión del sacerdote, sino que prefirió proteger la reputación de la Iglesia por encima del bienestar de los niños".

En una carta escrita en latín, fechada en 1985 y que obra en poder de la agencia Associated Press, el Papa Benedicto XVI, que por entonces era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pidió al obispo de Oakland (California) más tiempo para considerar "el bien de la Iglesia" antes de tomar su decisión sobre la expulsión del sacerdote acusado de pederastia.

La misiva forma parte de la correspondencia que mantenían el Vaticano y la diócesis de Oakland sobre el caso Kiesle, el sacerdote de 38 años que fue sentenciado a tres años de libertad condicional por abusos contra dos jóvenes. La diócesis había recomendado la destitución del cura acusado de abusos sexuales en 1981, el año en el que Ratzinger fue nombrado jefe del organismo de la Iglesia al que compete la disciplina de los religiosos. Ratzinger escribía en la carta que, a pesar de la importancia de las argumentaciones en favor de la destitución de Kiesle, le preocupaba "el perjuicio que puede causar en la comunidad de los fieles de Cristo, sobre todo considerando su joven edad".

A este respecto, el ayudante del portavoz del Vaticano, Ciro Benedettini, dijo a Reuters que "el entonces cardenal Ratzinger no encubrió el caso, sino que quiso estudiarlo con detenimiento por el bien de todas las personas implicadas". Por su parte, el portavoz de la diócesis, Michael Brown, rehusó comentar el contenido de la carta, pero señaló que demuestran que su diócesis "actuó correctamente en 1978, ya que Kiesel fue retirado del ejercicio del sacerdocio en 1987".

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Creo conocer algo las mitologías y durante mis viajes visité santuarios de regiones antiguas. Egipcios, mayas, mesopotámicos, asiáticos tuvieron creencias, sacerdotes y templos que duraron muchos siglos. Al final todos desaparecieron. La Iglesia católica tiene dos mil años de vida, pero su propia dinámica se parece cada vez más a la que siguieron esas religiones desaparecidas: abuso de poder, imposición de mandatos y contradicciones entre lo que se dice y se practica. Este Papa Ratsinger es el último en la lista de diversas profecías. Ojala se cumplieran y el siglo XXI fuera capaz de sacarle del Vaticano, evitando esas pomposidades propias de los Césares, a los que imita recreando los pavoneos de éstos en el Foro de la Roma antigua, situado cerca de la actual Plaza de San Pedro.
En mi opinión, los seres humanos debemos creer en Dios (cada cual puede interpretarlo como desee), pero dejemos atrás la intermediación de tanto cura, obispo, o Papa. Mientras desaparecen, como desaparecieron los similares de otras religiones, mejor serían que se casaran, que tuvieran hijos legítimos, que disfrutaran del sexo libremente, y, por supuesto, dejaran de abusar de niños inocentes que caen en las garras de ciertos miembros de la “Araña Negra”.