domingo, 22 de noviembre de 2009

LA FERIA DEL LIBRO ANTIGUO, LAS LIBRERÍAS DE VIEJO Y “EL DESVÁN” DE LUIS ANDÚJAR


Esta mañana estuve visitando la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, situada en la sevillana Plaza Nueva. El pregón de este año lo pronunció el poeta y escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald el pasado viernes día 20 en la Casa de la Provincia. En su disertación, según publica El Correo de Andalucía, dijo que las primeras lecturas constituyen "una huella imborrable" y que comenzó a frecuentar las librerías de viejo hace ya 60 años en Sevilla, aunque, por aquel entonces tenía "vetada la adquisición de la mayoría de los títulos que seleccionaba, algo parecido como desear a la mujer de un amigo". A estas visitas se sumaron más tarde la búsqueda de viejos en más ciudades españolas, así como en Bogotá, Buenos Aires o París. Estoy de acuerdo con esa afirmación: las primeras lecturas son inolvidables, sobre todo si se hacen en la infancia y quedan incorporadas al patrimonio vivencial que acumulamos durante la niñez y que nos acompaña durante toda la existencia. Yo me quedé sin padre cuando tenía siete años. Tal desgracia me hizo encerrarme en mí mismo y crearme un particular mundo interior a través de la lectura, cuando me subía al desván de la casa de mi abuela, situada en el número 7 de la calle Santiago de Montilla, y allí leía libros, tebeos de El Guerrero del Antifaz y fascículos de novelones editados en cuadernillos por entregas que compraba una de mis tías. Posiblemente, en aquellos momentos de grata soledad, nació mi afición a la lectura y a la escritura. Poco después escribí mi primer texto: fue una obra de teatro que intentamos representar varios niños en el patio de aquella casa montillana. Luego, cuando comencé a trabajar a los once años, tuve la suerte de estar cerca de periódicos sevillanos y libros llegados a la rebotica de Paco, recreada en mi novela LA MÁGICA PELLIZA DE CARLOS MARX. Ya viviendo en Sevilla, donde llegué en 1961, fui comprando libros en la medida que lo permitían mis escasos recursos económicos, y tras ahorrar un poco de dinero, adquirí una máquina de escribir Hispano Oliveti modelo Pluma 22. Todo un lujo para la época. En ella escribí mis primeros poemas, algunos de los cuales forman parte de mi libro VIVENCIAS, publicado en 1979. Cuando vino la democracia, entré en contacto con muchos poetas y escritores sevillanos, e hice amistad con los miembros del grupo poético Gallo de Vidrio (Emilio Durán, Rosa Díaz, Ramón Reig, entre otros), quienes organizaban tertulias literarias mensuales en la librería de viejo El Desván, situada en la sevillana calle don Pedro Niño, regentada por Luis Andújar, nacido en Morón, con quien Sevilla está en deuda porque, durante la década de los años ochenta del pasado siglo, fue un patricio de la cultura al acoger, en su añorada librería, hoy desaparecida, a los mejores poetas y escritores del panorama literario sevillano y andaluz, por eso quise rendirle mi pequeño homenaje nombrándolo en la página 109 de LA MÁGICA PELLIZA DE CARLOS MARX. Una tertulia que estuve coordinando varios años y fue, para mí, una fuente de conocimientos y una grata experiencia. Entrabas allí y, mientras repasabas las estanterías o hablabas de lo divino y lo humano, enseguida podías saborear ese aroma, tan característico, producido por miles de libros almacenados. Era un espacioso local donde, además, imperaba la exquisita cordialidad y hospitalidad de Luis Andujar, siempre dispuesto a ayudarte en la obtención del libro buscado y difícil de encontrar.

Hoy, nada más llegar a la Plaza Nueva, Luis, al verme de lejos, salió de su caseta en el Feria del Libro y fue a mi encuentro para saludarme. Siempre es grata su conversación, al ser una de las personas más cultas que conozco. Hemos hablado de mi viaje a Rusia y juntos recordamos los viejos tiempos de la Tertulia de EL Desván. Tener amigos así es un lujo, un tesoro inmaterial que no vemos todos los días pero que forma parte importante de nuestras vidas

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